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CONCEPCIÓN CABRERA DE ARMIDA

Datos biográficos

Primeros años

Concepción Loreto Antonia nació en San Luis Potosí, el 8 de diciembre de 1862. Fue hija del matrimonio de Octaviano Cabrera y Lacavex y Clara Arias Rivera; al respecto Conchita en su autobiografía escribió: «Mi patria es San Luis Potosí, en donde nací, en una casa propia de mis padres, frente a la Iglesia de San Juan de Dios, entonces Parroquia, donde me bauticé. El 8 de diciembre nací y el 10 fui bautizada por mi tío, hermano de mi madre, cura en aquel tiempo y canónigo cuando murió».2 «Mi madre, muy enferma, no pudo criarme; y tuve siete nodrizas, mujeres nada buenas, decía mi mamá. Por fin, un día que estaba gravísima, mandó el médico que inmediatamente me sacaran fuera, a una hacienda: entonces, se ofreció la mujer del portero a seguirme criando, dejando su hijo con otra nodriza. Esta mujer me salvó, y su hijo se murió. ¡Cuánto la quise después!»3 «Mi madre era una santa; quedó huérfana de dos años y sufrió mucho. De 17 años se casó y fuimos 12 hermanos; 8 varones y 4 mujeres; yo fui el número 7 entre dos hombres, Juan y Primitivo el jesuita».4

Infancia

En la misma autobiografía señala que su niñez fue muy sencilla, pero siempre sufriendo, ya por una cosa o ya por otra; entonces, en poder de criados por las enfermedades continuas de su madre. «Infundió en mi alma mi madre el amor a la Santísima Virgen y a la Eucaristía. No me consintió amigas. Me quería con predilección y sufrió mucho cuando me casé».5 El día 8 de diciembre de 1872 cuando cumplió 10 años, hizo su primera Comunión «Mi amor desde entonces a la sagrada Eucaristía crecía siempre y comencé a frecuentar los santos sacramentos hasta que llegando a los 15 o 16 años ya me dejaban comulgar 4 o 5 veces por semana, y poco después de diario»6 . Le gustaban mucho los caballos, desde chica empezó a montar y a los 13 años, ya era una elegante amazona. Por ese tiempo la conoce Francisco Armida García, su futuro esposo que entonces tenía 17 años. Concha cantaba y tocaba el piano; siempre le ponía su toque a las reuniones, dándoles una especial alegría, más tarde compondrá los primeros cantos a la Cruz.

Su vida en sociedad

1Concepción Cabrera de Armida, Pan Diario... amasado, horneado y servido por, Publicaciones Cidec, Colección Pan Diario 2, La Cruz. 2014. 4-17. 2 CCA, Autobiografía , 367. 3 Ibíd. 6 4 Ibíd. 366 5 Ibídem. 6 Ibíd. 13 Un día, ya estando casada, escuchará la voz del Señor que le dice: «Quiero que vayas al baile» y en pleno baile descubrirá las riquezas de la Cruz y resolverá abrazarse a ella. Su vida social –bailes, visitas, teatros, tertulias– forma parte del camino que Dios ha escogido para ella. El 4 de febrero de 1894 era domingo de carnaval –Conchita casada– tradicionalmente se organizaba en ese día un baile de la sociedad potosina a la que pertenecía Conchita, al aproximarse esa fecha, al empezar su oración, el Señor le dice: «Quiero que vayas al baile», Conchita se resiste, objetando que verá cosas que no quisiera ver, que ahí se le ofende, que se le irá la imaginación, que no podía hacer oración. El Señor insiste, «precisamente necesito quién me ame, no te busques a ti ¿no me ofreciste que harías lo que yo quisiera? No te separarás jamás, a donde vayas, iré Yo. Date ya toda a mí... para darme Yo, todo a ti». Conchita descubre que Jesús quiere que siempre esté con Él para amarlo en donde nadie se acuerda de Él.7

Joven novia

Tenía Conchita 14 años cuando se le declaró Francisco, fue el día 16 de enero de 1876 en un baile familiar y acto continuo ella le correspondió. «Yo nunca había oído hablar de amores y voy oyendo que sufría si yo no lo quería, que sería muy desgraciado si yo no lo correspondía y cosas por el estilo que me dejaron fría. Yo no me creía capaz de inspirar cariño, se me conmovió el corazón y se me hizo tan raro que sufriera esa persona porque yo no lo quisiera, que le dije que sí lo querría, pero que no sufriera por tan poca cosa. Volví a mi casa tranquila y con peso». Duró de novia con Pancho 9 años: «Tengo que agradecerle a Pancho que jamás abusó de mi sencillez, fue un novio muy correcto y respetuoso». «A mí nunca me inquietó el noviazgo en el sentido de que me impidiera ser menos de Dios»8.

Muerte de su hermano Manuel

Conchita tenía 19 años cuando nos cuenta que un terrible golpe, vino a sacarla del mundo y sus vanidades para acercarla más a Dios. «Mi hermano mayor [Manuel], que nos queríamos mucho, fue muerto violentamente de un balazo que le llevó los sesos al techo del comedor en donde acompañaba a una visita, a don Pancho Cayo a comer. Fue una desgracia. Dejó su viuda con tres niños».9

Su boda

«Llegó el día en que fueron a pedirme, mi madre lloraba, mi Padre me preguntó que qué contestaba, que si quería casarme y yo le contesté que sí, porque yo quería a Pancho».10 Llegó el día de la boda, 8 de noviembre de 1884 «a las 6 de la mañana comulgamos, Pancho y yo, en la Iglesia de San Juan de Dios y luego cada uno a su casa a arreglarnos». Se celebra la boda a las 8 de mañana en la Iglesia del Nuestra Señora del Carmen, oficia la Eucaristía su tío, el canónigo don Luis Arias, hermano de su madre. Regresan a su casa a las felicitaciones y a la ceremonia civil. El banquete fue en la Quita de San José; nos cuenta Conchita que ese día le pide a Pancho dos cosas: «Mientras estaban en el brindis, se me ocurrió pedirle al que ya era mi marido dos cosas que me 7 CCA, Itinerario Espiritual, 37. 8 CCA, Autobiografía, 29. 9 Ibíd. 10 MARIE – MICHEL PHILIPON, O.P, Diario espiritual de una madre de familia, editorial La Cruz, Religiosas de la Cruz del Sagrado Corazón de Jesús, México. 2008. 41. prometió cumplirlas: que me dejara ir a comulgar todos los días y que no fuera celoso»11. Cosas que cumplió Pancho siempre, aunque eso de no ser celoso le costó trabajo. «Por las noches, pensaba en la Eucaristía y en mi novio después, con el cilicio prevenido debajo de la almohada. Cuántas veces en mis comuniones le decía: Señor, yo no sirvo para amarte: quiero casarme y que me des muchos hijos para que ellos te amen mejor que yo: esto no me parecía feo, sino una justa petición para saciar mi sed de amarlo, de más amarlo y verlo amado de mejor manera que yo”.12

Sus nueve hijos

Conchita es madre de nueve hijos: A dos de ellos el Señor se los pide para Él dándoles vocación para religiosos. Su hijo Manuel, el tercero de los hijos, se ordena sacerdote en la Compañía de Jesús. Concepción, la cuarta de sus hijos le consagra su vida a Jesús con las Religiosas de la Cruz del Sagrado Corazón de Jesús. En 1916 el 23 de octubre pronuncia sus votos perpetuos. «Día feliz e inolvidable Teresa de María –nombre que toma en la Congregación- mi hija Concha es ya perpetuamente esposa del Señor»13. Cuatro de sus hijos, Francisco, Ignacio, Salvador y Guadalupe, contrajeron matrimonio formando familias cristianas. Conchita entregó al Señor, con profundo dolor, a tres de sus hijos: Carlos, el segundo de sus hijos «era un niño muy vivo, inteligente y precoz, vivió sólo 6 años y murió de una tifoidea terrible».14 Pablo, el séptimo, enfermó de tifoidea y murió de 18 años dando un ejemplo de entereza. Conchita comenta sobre él: «Tan puro como un ángel. Tan sufrido en su última enfermedad de la nariz que no hace tanto le operaron. Tan paciente, tan prudente, tan lleno de virtudes ocultas, que pasó por el mundo burlado, despreciado, siendo siempre el último, en todo y sin poder remediarlo. Era su camino, el de los santos».15 Pedrito, el último hijo, a los tres años cayó en la fuente de su casa y se ahogó en cuestión de minutos, fue para Conchita un golpe muy fuerte.

Tu misión es salvar almas

Jesús le revela a Conchita en su gran inquietud, movida por el amor, de saber cuál era su misión en su vida, según la voluntad de Dios; pregunta que le hace a Jesús en diferentes momentos. Por primera vez asistió a unos ejercicios espirituales predicados y dirigidos, aquel año de 1889, por el padre Antonio Plancarte y Labastida. Conchita tenía 27 años, casada y madre de familia, ama de casa, con marido e hijos; no podía aislarse en unos ejercicios de encierro. «Y concurría de entrar y salir, porque no podía dejar a mis niños».16 Corre a las pláticas, encuentra como puede, momentos de silencio y de recogimiento y regresa apresuradamente a su casa. Pero el Espíritu Santo obra donde quiere. En el corazón de Conchita va a surgir, bajo el impulso del Espíritu Santo una llama apostólica que pronto se extenderá a las dimensiones de la Iglesia entera. Dios mismo va abrirle los horizontes de la Redención. Así lo cuenta ella: «Un día en el que me preparaba con toda mi alma a 11 Ibíd. 42. 12 CCA, Autobiografía, 1, 13. 13 CC, 40, 347. 23 de octubre de 1916. 14 AA.VV. Una mujer de nuestro tiempo. Concepción Cabrera de Armida, Frementum, México 1963. 49. 15 CC, 38, 355-356. 26 de junio de 1913. 16 CCA, Autobiografía, 1, 159. lo que el Señor quisiera de mí, en un momento escuché muy claro en el fondo de mi alma, sin poder dudarlo, estas palabras que me asombraron: ‘Tu misión es la de salvar de almas’. Yo no entendía cómo podía hacer esto; ¡me pareció tan raro y tan imposible...! Pensé que esto sería que me sacrificara a favor de mi marido, hijos y criados».17

El monograma

El amor de Cristo latía cada día más en el corazón de Conchita. Amaba apasionadamente a su marido y a sus hijos, pero, así lo define ella: «como envueltos en ese mismo amor».18 Durante su infancia Conchita había observado, cómo se imprimía en el ganado, con fierro candente la marca de su dueño. Ella también soñaba llevar en su carne el sello de Cristo JHS como su Dueño. «Por fin de ruegos conseguí el permiso de mi director espiritual para marcar el monograma en mi pecho, el día del Dulce Nombre de Jesús, 14 de enero de 1894. Corté el pecho formando letras grandes con la navaja, JHS en esta forma; luego que lo hice, sentí como si una fuerza sobrenatural me arrojara al suelo y con la frente en la tierra, en los ojos las lágrimas y el fuego en el corazón, le pedía al Señor con vehemencia, con un celo devorador, la salvación de las almas ¡Jesús Salvador de los hombres, sálvalos, sálvalos! Yo no me acordaba de más: Almas, almas para Jesús, era lo que deseaba. Más eran los ardores de alma que los del cuerpo, y la dicha indecible que yo experimentaba siendo como los animales, de su dueño, yo de Jesús, de Jesús, de mi Jesús que salvaría tantas pobrecitas almas que le darían gloria».19 El monograma inaugura una nueva fase cuyas repercusiones se dejaron sentir en su vida personal, en su irradiación apostólica y, de un modo carismático por medio de las iluminaciones divinas para el bien de la Iglesia entera.

La Cruz del Apostolado

Día después del monograma recibe Conchita la visión de la Cruz del Apostolado. Una mañana estando en oración en el templo de la Compañía, en San Luis Potosí, vio repentinamente un gran cuadro de luz pura y clara y poco a poco el Señor le va revelando, la presencia de la Santísima Trinidad: al fondo de la parte alta vio una paloma como produciendo esa luz, llena de rayos muy brillantes de diferentes tonos... cargados de dones, de gracias, de virtudes que al irradiarlos los regala. A los dos o tres días vuelve a ver el gran cuadro de luz, en el centro se encontraba, otra vez, la paloma blanca, con las alas extendidas y debajo de ella en el fondo un cruz grande, muy grande, con un corazón en el centro, vivo, que ama, que late, que sufre, que habla, que invita, que derrama la sangre preciosa del perdón y una nube que envolviendo la cruz, la ilumina y sostiene, enmarcando la visión. Conchita supo que aquella Cruz estaba flotando en el aire porque invita y compromete cargarla; la cruz son los brazos de Jesús que aman, que llaman y abrazan. Esa visión es el compendio de la Obra de la Cruz que nace en el corazón de Conchita. Es una síntesis del amor Trinitario: el Padre que ama al Hijo, el Hijo que ama al Padre en ese mismo Corazón. Sobre ese Corazón que late se ve una cruz pequeña que nos invita a penetrar el Corazón sacerdotal de Jesús para consolarlo con una vida de amor, pureza y sacrificio. Todo el cuadro se ilumina con la luz 17 Ibíd, 159- 160. 18 CCA, Autobiografía, 1, 105. 19 Ibíd. 105 – 106. purísima del Espíritu Santo que revela el sacrificio en la Cruz de Jesús Sacerdote. «Esta cruz salvará al mundo», le dijo Jesús a Conchita.

Muerte de su esposo

¡Oh noche de soledad, de dolor, de sufrimiento! «El día 17, a las 7 menos 5 minutos de la noche se llevó el Señor a mi esposo, que me había dado en la tierra durante 16 años, 10 meses y 9 días. El Señor me lo dio y el Señor me lo quitó, ¡Bendito sea su santo Nombre! Aquella horrible puñalada de la noche del 11, en la cual entendí, sin querer entender, que el Señor me pedía el sacrificio de la vida de mi marido, al cual, el espíritu estaba pronto, más el corazón de carne luchaba y se resistía: aquel dolor dentro del cual, postrada me ofrecí a la Divina Voluntad, continuó creciendo a la vez que yo comprendía y veía la realidad del sacrificio».20 «En un abrir y cerrar de ojos ha cambiado la vida para mí, he volteado una hoja en el libro de mi existencia».21

Encarnación mística

Ha llegado la hora: Conchita a los 44 años, en que las preparaciones Divinas van a desembocar en la «gracia central» de su vida espiritual: La Encarnación Mística. Durante largos años el Señor le había hecho presentir esta gracia de las gracias, fuente de multitud de otros carismas y favores divinos, todos ellos orientados a identificarse con los sentimientos interiores del alma sacerdotal de Cristo. El Señor le dice a Conchita que se prepare: «Prepárate para el día en que la Iglesia celebra la Encarnación del Divino Verbo; en este día bajé a unirme a María, tomando carne en su purísimo seno para salvar al Mundo. Ese día quiero espiritualmente con tu alma, darte una vida nueva, vida divina e inmortal en el tiempo y en la eternidad. Prepárate, purifícate, límpiate porque es muy grande, muy grande, el beneficio que se te prepara».22

Realización

Después de un largo tiempo de espera, lleno de sufrimiento, con una sencillez evangélica Conchita describe esta gracia divina, este gran acontecimiento, el más notable de su vida espiritual. «25 de marzo de 1906, Encarnación Mística. Llega el 25 de marzo... y así vacía, lo recibí en la comunión. En los primeros mementos de la misa voy sintiendo la presencia de Jesús junto de mí... Me dijo: ‘Aquí estoy, quiero encarnar místicamente en tu corazón. Yo cumplo lo que ofrezco; he venido preparándote de mil modos y ha llegado el momento de cumplir mi promesa. Recíbeme’, y sentí un gozo con vergüenza indecible. Pensé que ya lo había recibido en la comunión, pero como adivinándome, continuó: ‘No es así, de otro modo además hoy me has recibido. Tomo posesión de tu corazón, me encarno místicamente a él... para no separarme jamás. Sólo el pecado podrá alejarme de ti... Esta es una gracia muy grande, que te viene preparando mi bondad, humíllate y agradécela. Es encarnar, vivir y crecer en tu alma sin salir de ella jamás; poseerte Yo y poseerme tú, como en una misma sustancia, no dándome sin embargo tú la vida, sino Yo a tu alma, en una compenetración que no puedes entender, esta es la gracia de las Gracias’».23 20 CCA, Diario , 17, 213. 21 Ibíd. 17, 242. 22 Ibíd. 9, 33-34. 23 CCA, Diario , 22, 167 – 174.

La Cadena de Amor

La Cadena de Amor es consecuencia de la gran gracia, la Encarnación Mística. Sólo dos días después, el Señor le dice: «Debes olvidarte de ti, arrojada en mis brazos y de día y de noche ofrecerlo todo por la salvación y perfección de las almas. Mira, vas a hacer una cadena, cada hora de tu vida, hasta tu muerte, va ser un eslabón de oro, ofreciendo al Verbo divino y ofreciéndote con Él: En cierto sentido hija eres altar y sacerdote al mismo tiempo, pues, tienes contigo a la Sacrosanta Víctima del Calvario y de la Eucaristía, la cual puedes ofrecer, constantemente al Eterno Padre por la salvación del mundo».

Los Misioneros del Espíritu Santo

La vida de Conchita, sobre todo los últimos veinte años, fue toda de servicio a la Iglesia, a través de las Obras de la Cruz. La génesis de la última de ellas, los Misioneros del Espíritu Santo, ocuparan especialmente los once años que van desde 1903 cuando conoce al padre Félix Rougier, misionero Marista francés, hasta la fundación de la congregación en la colina del Tepeyac el 25 de diciembre de 1914. Conchita empleó todo los recursos a su alcance hasta ver terminadas, según el plan que Jesús le confió, esas Obras de salvación. Una vez concluidas las Obras, se dedicó al servicio de ellas, su familia espiritual y de la familia que formó con Pancho Armida, siendo ejemplo de lo que un bautizado puede realizar cuando es fiel al Espíritu Santo. Se puede decir que en Conchita podemos conocer, admirar e imitar la floración de la vida cristiana, el ejercicio del sacerdocio bautismal en su más genuino espíritu cristiano. En ella, madre de las Obras de la Cruz, contemplamos lo que estamos llamados a ser: constructores incansables del pueblo sacerdotal.

Muerte de Conchita

A principios de enero de 1937, trasladaron a Conchita al piso alto de su última casa en la calle de Altavista n°. 2, en el barrio de San Ángel, en la ciudad de México. Junto a su recamara instalaron el oratorio con el Santísimo. Las Hermanas de la Cruz la atendían y cuando ella ya no pudo hacerlo por su cuenta, la llevaban en una silla de ruedas frente al Sagrario. Su salud se fue agravando. En un momento cercano a su muerte, dos de sus hijos la sostenían uno de cada lado, alzándole los brazos para facilitarle la respiración. Los que estaban presentes dieron testimonio que doña Concha Cabrera, en el momento supremo de su vida, parecía un Cristo agonizando en la Cruz. Unas de sus últimas palabras fueron: «Esta misa ha terminado». Después de haber gozado y sufrido, disfrutado, entregado y construido, saboreado el amor de Dios en la tierra, Conchita goza ahora y para siempre de la presencia del Padre Celestial. En la sencillez de la vida hogareña y en el cumplimiento fiel de su estado, se santificó cumpliendo su misión de esposa y madre. Generó las Obras de la Cruz, siendo así, madre espiritual de un río de almas. En el seguimiento de Cristo Sacerdote y Víctima entregó su vida por la Iglesia, especialmente por los sacerdotes. Enseñándonos ese camino y continuándolo en nosotros para gloria de Padre y salvación de las almas... ¡Jesús Salvador de los hombres sálvalos!

Las Obras de la Cruz, su herencia

Funda el Apostolado de la Cruz, junto al padre Alberto Mir SJ y monseñor Ramón Ibarra el 3 de mayo de 1895 en México, D. F. También con el padre Mir y monseñor Ibarra, funda las Religiosas de la Cruz del Sagrado Corazón de Jesús, el 3 de mayo de 1897 en la ciudad de México. Religiosas de semi clausura en vida contemplativa. Con el arzobispo de Puebla, monseñor Ibarra, funda la Alianza de Amor con el Sagrado Corazón de Jesús, para seglares, el 9 de noviembre de 1909 en la ciudad de Puebla. Con monseñor Ibarra y González, la Fraternidad de Cristo Sacerdote para obispos, sacerdotes y diáconos, el 19 de enero de 1912. Funda los Misioneros del Espíritu Santo, sacerdotes religiosos, el 25 de diciembre de 1914, en la Capilla de Las Rosas en el Tepeyac, D. F., al lado de monseñor Ramón Ibarra y González, arzobispo de Puebla y del padre Félix de Jesús Rougier Olanier, SM. Sus restos reposan, esperando la resurrección de los muertos, en la cripta de la capilla de Nuestra Señora de la Soledad en el Altillo, Av. Universidad n° 1700, Coyoacán, ciudad de México. Debido a la calidad y cantidad de sus escritos místicos, doña Concha Cabrera de Armida es considerada maestra de vida espiritual, pues aborda los temas más relevantes del misterio de Dios Trinidad, la Iglesia, María, la vida de santidad, etc.

PRINCIPALES FECHAS DE CONCHITA

8 de diciembre de 1862, nace en San Luis Potosí.  10 de diciembre de 1862, es bautizada en el Sagrario de Catedral (San Juan de Dios).  5 de mayo de 1866, es confirmada.  8 de diciembre de 1872, primera comunión.  1875, paseando a caballo por las calles de San Luis, la conoce Francisco Armida García.  16 de septiembre de 1883, muerte de su hermano Manuel Cabrera Armida.  8 de noviembre de 1884, matrimonio con Francisco Armida en la iglesia del Carmen, camarín de la Virgen.  15 de septiembre de 1887, hace votos privados de castidad, pobreza y obediencia.  28 de julio de 1889, toma sus primeros ejercicios espirituales con el padre Antonio Plancarte Labastida, en el Colegio de Damas del Sagrado Corazón. Recibe su misión personal: “Tu misión es salvar almas”.  Marzo de 1894, da ejercicios a 60 mujeres campesinas en la hacienda de Jesús María.  1893, inicia su dirección espiritual con el padre Alberto Mir, S. J.  Octubre de 1893, inicia a escribir su Cuenta de Conciencia.  14 de enero de 1894, se graba en el pecho el monograma: JHS.  Enero-febrero 1894, visión de la Cruz del Apostolado en el templo de la Compañía, en San Luis Potosí.  Mayo de 1894, recibe la gracia de los “Desposorios Místicos”.  3 de mayo de 1894, se planta la primera Cruz del Apostolado en Jesús María.  28 de septiembre de 1895, se traslada a la ciudad de México.  16 de noviembre de 1875, recibe, en el Sagrario Metropolitano de la Catedral, en la ciudad de México, la gracia de la “Purificación de la Materia”.  1895, primera aprobación del Apostolado de la Cruz para la diócesis de Chilapa.  28 de enero de 1896, aprobación pontificia del Apostolado de la Cruz.  9 de febrero de 1897, recibe la gracia del “Matrimonio Espiritual”.  El 14 de febrero de 1897, recibe la promesa de una unión mayor: “Prepárate para el día de la Encarnación”.  3 de mayo de 1897, fundación de las religiosas de Cruz.  17 de septiembre de 1901, muere de tifo, en la ciudad de México, su esposo Francisco Armida.  4 de febrero de 1903, encuentro, en el “Colegio de niñas”, iglesia de Nuestra Señora de Lourdes, con el padre Félix Rougier.  7 de abril de 1903, muere ahogado su hijo Pedro.  6 de junio de 1903, deja la dirección espiritual del padre Mir y se dirige con el padre Félix Rougier.  15 de julio de 1904, por la ausencia del padre Félix, la dirige el padre Emeterio Valverde y Téllez.  25 de marzo de 1906, recibe la gracia de la encarnación mística.  17 de abril de 1908, su hija Concepción entra con las Religiosas de la Cruz.  8 de diciembre de 1908, su hijo Manuel profesa en la Compañía de Jesús. 24 Íbid., 396-402.  30 de noviembre de 1909, se funda la Alianza de Amor.  23 de octubre de 1910, profesa como Religiosa de la Cruz su hija Concepción con el nombre de Teresa de María Inmaculada.  1912, toma la dirección espiritual de monseñor Ramón Ibarra y González.  Junio de 1913, enfermedad y muerte de su hijo Pablo Armida Cabrera.  26 de agosto de 1913 al 14 de marzo de 1914,va en peregrinación a Roma y Tierra Santa.  17 de noviembre de 1913, Pío X la recibe en audiencia privada, en Roma.  16 de diciembre de 1913, el santo padre Pío X concede la fundación de los Religiosos de la Cruz, cambiando el nombre por Misioneros del Espíritu Santo.  16 de diciembre de 1913, se le concede tener en su casa oratorio con el Santísimo.  Agosto de 1914, llega a México el padre Félix Rougier.  25 de diciembre de 1914, se fundan, en la capilla de Las Rosas del Tepeyac, los Misioneros del Espíritu Santo.  1 de febrero de 1917. muere en su casa monseñor Ramón Ibarra, arzobispo de Puebla, padre de las Obras de la Cruz.  10 de febrero de 1917, regresa a la dirección espiritual de monseñor Emeterio Valverde, obispo de León.  25 de julio 1922, su hijo, Manuel Armida Cabrera es ordenado sacerdote en España y no asiste.  Junio de 1925, monseñor Luis María Martínez, obispo coadjutor de Morelia la toma bajo dirección espiritual.  19 de diciembre de 1925, enfermedad y muerte de su hija Teresa de María Inmaculada.  28 de marzo de 1926, el padre Félix de Jesús Rougier profesa como Misionero del Espíritu Santo en la capilla privada del arzobispo de México, José Mora y del Río.  Junio de 1926, viaja al Congreso Eucarístico de Chicago.  8 de noviembre de 1935, funda la Cruzada de Almas Víctimas a favor de los hogares.  3 de octubre al 2 de noviembre de 1936, últimos ejercicios espirituales en Morelia con monseñor Martínez.  3 de marzo de 1937, a las 0.20 horas de la mañana, muere santamente rodeada por sus hijos, asistida por su director espiritual, monseñor Martínez, por el padre Félix Rougier y algunos Misioneros del Espíritu Santo y Religiosas de la Cruz, en su casa de Altavista 2, ciudad de México.  13 de abril de 1956. es introducida su causa de canonización.  12 de junio de 1959, terminó el Proceso Ordinario.  15 de febrero de 1974, el conjunto de sus escritos se terminó de estudiar y fueron aprobados mediante decreto.
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